Vacío


El ojo sabio, ese que mira el mundo con asombro y sabe leer los parpadeos de las estrellas, sabe que el universo muestra las cartas de a poco. Y como es sabio y a la vez paciente, sabe que es sólo cuestión de tiempo para volver a tener una mano favorable. Los simplones y ordinarios hacen de la tristeza y el miedo una brújula rota, pero los que cubrimos con oro las heridas, sabemos que el momento de vacío es sólo un tiempo de reposo, un rato en bambalinas esperando el cambio de vestuario en la Gran Obra. Los que cubrimos con oro las heridas contamos con la ventaja de siempre poner el corazón y ante eso, hasta el algoritmo del azar más perverso se aburriría de jugar porque gane o pierda, siempre pedimos una mano más.

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