El hechizo roto


Una lata roja de Red Jeans de Versace. Dentro, un papel con gotas de perfume y un deseo, enrollado y atado con un lazo rojo. Por último algo de azúcar para que no olvide la dulzura. El preparado está en la casa de mi infancia, a la que suelo volver cada semana. Ahí no cambió nada, la misma cama con inscripciones en los tirantes, el mismo escritorio, el mismo espejo aunque con otro reflejo y la lata roja perturbándome con el recuerdo de lo que contiene. Después de tanto tiempo, que habría adentro?  Ayer tomé coraje y la abrí, y no había hormigas atraídas por el azúcar, ni el papel estaba carcomido por lo años. El papel estaba increíblemente perfumado, tanto que me tiñó los dedos de ese perfume que ya no se hace más. Lo desenrollé , y ahi recordé que más que un deseo era una afirmación. Y pedí perdón, y lo liberé.  Volví a cerrar la lata rápido con el deseo dentro, aunque ya liberado, y por ahora me va a seguir mirando desde la biblioteca cada vez que vaya de visita.

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