Pum para arriba!


compañeros amargosIba a empezar este blog hablando de ciertos estereotipos que encontramos en el trabajo, pero al rato me di cuenta que cada estereotipo se merecía su propia entrada. Son tantos los detalles, que abrumaría armar un sólo post para retratar cuatro o cinco. Así que vamos a empezar de a poco. El primer elegido es bien pum para arriba, el amarguito de la oficina.

El amarguito de la oficina se caracteriza principalmente por ser un buen tipo, laburador y buen compañero. Arranca el día llegando bien tempranito a su puesto de trabajo, unos 20 minutos antes de que empiece su jornada, no por arrastrado, sino porque le enseñaron en su casa a ser educadito, correcto y cuidar su trabajo. Se hace un té, porque generalmente el café les cae mal a los amarguitos, y pone música para ambientar un poco la oficina, mientras espera que llegue el resto de sus  compañeros. No cualquier música, tiene una selección de temas en su MP3 tales como Hello , Total Eclipse of the heart y Take  my breath away , entre otros. La lista se repite más o menos cada hora y media, así empezamos bien el día, con música pum para arriba.

Van llegando de a poco los compañeros y el amarguito los recibe uno a uno con sus ojitos tristes. Los compañeros más distraídos, le preguntan si le pasa algo, y el, estoico, les dice que nada, haciendo una mueca de sonrisa al revés. Pero no crean que no quiere contar, sólo que le gusta que le rueguen. Yo cometí el error de preguntarle un par de veces, hasta que me avivé. Porque ahí nomás que amagás a decirle, “dale, que te pasa?”, ya te está contando las desgracias de su vida. Que su novia/esposa está resfriada, que el suegro internado, que el gato se murió, que el sobrinito nació de culo, que le robaron 2 pesos, que atropelló un sapo and so on.

Lo que más me molesta del amarguito es su corrección. Si el jefe es un HDP y se lo hace saber permanentemente, el igualmente lo respeta y le agradece por tener trabajo, como si fuera algo que hubiera que agradecer. (Offtopic, no me gusta la gente que cree que tiene que agradecer porque tiene trabajo, el trabajo es un derecho y además, no es un regalo. Nadie te regala nada,y menos un empresario. Para que te paguen un sueldo x, es porque vos con tu trabajo le generás xxx, sino las empresas serían unipersonales)

Si un día necesita pedirse un día por motivos personales, se siente con culpa. No importa si el resto del año se quedó trabajando después de hora (gratis), o si los fines de semana se conectó para trabajar (gratis), o si lo llaman a cualquier hora al celular y tiene que trabajar en casa (gratis). Nada de esto importa, el siente culpa igual, y por eso el correo pidiendo el día al jefe comienza más o menos así, “Estimado xxx,le solicito tenga a bien concederme el día viernes a fin de poder efectuar un trámite personal, en caso que mi ausencia genere algún inconveniente a la empresa, hágamelo saber. Sin más, le agradezco su siempre amable atención y quédole a su entera disposición para lo que Ud. requiera”.

Por supuesto, el jefe HDP le da el día, pero como además de HDP es sádico y le gusta regodearse en su crapulencia, le hace sentir que ese día el trabajo se verá afectado por su ausencia, pero que igual por esta vez se lo da. En definitiva, el pobre amarguito se toma el día, pero en vez de disfrutarlo, se siente con una inmensa culpa de haberle fallado al amo que le da de comer y jura no volverlo a hacer. Ya hablaremos en otro post de la simbiosis entre el jefe HDP sádico y el empleado amarguito masoquista.

Lo mismo sucede en las vacaciones. Seguramente tendrá tres semanas libres, pero él se toma sólo una, no vaya a ser cosa de abusar. Entonces, se toma la semanita y se va a Las toninas con su esposa/concubina/novia, muy probablemente en el mes de abril. Porque en enero y febrero hay mucho trabajo, ya que el resto se va de vacaciones y alguien los tiene que cubrir. En marzo se van los remolones, así que mejor se va en abril, y nadie sale lastimado.

Durante las vacaciones la notebook va hasta la playa, así revisa los correos. Por supuesto que llega a las 8.30 a la playa, cosa de aprovechar la mañana, y a eso de las 11.00 cuando el sol se pone jodido, al hotel 2 estrellas a pegarse una ducha.

Almuerzo livianito, a dormir la siesta, y tipo 16.00 a tomar mate un rato, o salir a dar la vuelta en auto a ver a los pescadores amateurs. A la noche suele ir a comer afuera y como es un romántico empedernido, sale en auto con su chica a mirar el reflejo de la luna en el mar, escuchando a Sabina. Tipo 23.15 ya está en el hotel nuevamente, listo para la acción, acabando a las 23.30 y roncando a las 23.40.

 Al término de las vacaciones, siempre llega con un color rosado en la piel (por su poca exposición al sol o porque atrae los días nublados, todavía no lo  y sé) y con una cajita de alfajores con gusto a humedad para compartir.

Un detalle no menor: los amarguitos no tienen hijos, no sé si es porque vienen flojos de esperma a causa de su propia amargura, porque la naturaleza es sabia y no quiere que haya exceso de amarguitos, porque las mujeres no se quieren atar de por vida a alguien tan amargo o porque una vez que tienen hijos se vuelven idiotas y ahí cambian de categoría. De amarguito a padre idiota, baboseándose todo el día hablando del hijo hasta que tiene unos 52 años. Pero eso ya es otro estereotipo y será  parte de otro post.

En resumen, los amarguitos son buenos tipos, buenos novios (demasiado buenos, tanto que aburren y lo terminás cagando con el primer HDP que se te cruza), buenos compañeros y empleados, pero si podés, mi consejo con ellos es: nunca les preguntes cómo les va.

Anuncios

Comentá!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s